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Declaración del Portavoz de la Embajada de China en Venezuela
2020/07/31

Últimamente, el Gobierno de los Estados Unidos exigió a la Parte china a cerrar su Consulado General en Houston y entró por fuerza en esa sede consular, lo que ha sido una provocación unilateral contra la soberanía y la dignidad de China, violando severamente el derecho internacional, las normas fundamentales de las relaciones internacionales y las disposiciones relevantes de la Convención Consular China-EE.UU., causando graves daños a las relaciones bilaterales. La Embajada de China en Venezuela lo condena enérgicamente y rechaza firmemente.

En primer lugar, las supuestas acusaciones de la Parte estadounidense contra el Consulado General de China en Houston no tienen ningún fundamento y son puramente disparates y calumnias. El Consulado General en Houston es el primer consulado general de China establecido en EE.UU. después de que los dos países establecieron las relaciones diplomáticas. A lo largo de los 41 años transcurridos, ese Consulado General se ha comprometido a promover el entendimiento mutuo y la cooperación amistosa en diversos ámbitos entre ambos países, lo que ha sido plenamente reconocido por todos los sectores de la sociedad en el sur de EE.UU.. Las actuaciones irracionales de la Parte estadounidense resultan impopulares incluso en su propio país. El Alcalde de Houston Sylvester Turner se sorprendió por la decisión de su país y expresó su esperanza de que la fricción entre EE.UU. y China, sea lo que sea, se pueda resolver pacíficamente y que en algún momento el Consulado General de China se reabra. Los medios estadounidenses tales como CNN y CBS consideran que el verdadero objetivo de la decisión de su país es desviar la atención de su mal manejo de la pandemia, el Presidente Trump está convirtiendo a China en un objetivo “conveniente” para atacar y acumular votos, y todos los días en EE.UU. aparecen nuevas desinformaciones para legitimar la absurda lógica de que “China está estafando a EE.UU.”.

En segundo lugar, exigir a EE.UU. a cerrar su Consulado General en Chengdu y hacerse cargo de ese Consulado son la respuesta justa y necesaria de la Parte china a las actuaciones irracionales estadounidenses, y corresponden al derecho internacional, las normas fundamentales de las relaciones internacionales y las prácticas diplomáticas. De conformidad con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, China siempre ofrece facilidades a las misiones y el personal diplomáticos de EE.UU. en China. Por lo contrario, EE.UU. impuso restricciones infundadas consecutivamente al personal diplomático chino, abrió sin permiso las valijas diplomáticas chinas y confiscó artículos chinos de uso oficial. A medida de que EE.UU. practica flagrantemente la estigmatización e instiga el odio contra China, nuestra Embajada en EE.UU. incluso ha recibido amenazas de bomba e intimidaciones de muerte contra las misiones y el personal diplomáticos chinos. Además, parte del personal del Consulado General de EE.UU. en Chengdu se involucró en actividades incompatibles con su estatus, interfiriendo en los asuntos internos de China y perjudicando sus intereses de seguridad. La Parte china ha hecho repetidas gestiones al respecto y la Parte estadounidense lo sabe perfectamente.

En tercer lugar, EE.UU. es culpable completamente de las actuales dificultades en las relaciones bilaterales. Durante el último período, cierta facción política de EE.UU., impulsada por la necesidad de mejorar las perspectivas de campaña y de mantener la hegemonía unipolar, está haciendo todo lo posible con su mentalidad de la Guerra Fría y su sesgo ideológico, para atacar maliciosamente al Partido Comunista de China y al sistema social de China, acusar infundadamente las políticas internas y externas de China, negar por completo la historia de las relaciones bilaterales, reprimir a las empresas chinas con un concepto generalizado de seguridad nacional y acusaciones inventadas, y coaccionar abiertamente a otros países a elegir un bando, lo que es una clara política de hegemonía. Como país responsable, China nunca causa provocaciones y siempre mantiene la máxima moderación, pero tampoco permitirá las arbitrariedades de EE.UU., así salvaguardando inquebrantablemente la soberanía del país, la dignidad de la nación y los derechos legítimos de desarrollo, y rechazando con toda firmeza la intimidación y la injusticia.

En cuarto lugar, China sigue dispuesta a desarrollar con buena voluntad y sinceridad las relaciones con EE.UU.. El desarrollo de los lazos bilaterales durante los 41 años transcurridos desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre China y EE.UU. ha demostrado plenamente que la cooperación beneficiará a ambos, mientras que la confrontación los perjudicará, resultando que la cooperación constituye la única opción correcta. Las relaciones entre China y EE.UU., una de las relaciones bilaterales más importantes del mundo, están estrechamente relacionadas no sólo con los intereses de los dos pueblos, sino también con el futuro común del mundo y la humanidad. Jamás permitiremos que unas cuantas fuerzas anti-China destruyan los éxitos cosechados durante décadas de intercambios y cooperación entre ambos países, tampoco permitiremos que los prejuicios ideológicos socaven el futuro desarrollo de las relaciones bilaterales. La Parte china, teniendo en cuenta los intereses comunes de los pueblos chino y estadounidense y de todo el mundo, y siguiendo el camino del diálogo y la cooperación, está dispuesta a esforzarse con la Parte estadounidense por implementar los principios de no conflicto, no confrontación, respeto mutuo y cooperación mutuamente beneficiosa, y construir las relaciones bilaterales basadas en coordinación, cooperación y estabilidad.

Será justa la historia, y están destinados al total fracaso todos los intentos de ese puñado de políticos estadounidenses que vayan en contra de la voluntad de ambos pueblos de fortalecer los intercambios y cooperación e insistan en dar marcha atrás. Instamos a la Parte estadounidense que corrija inmediatamente sus errores, detenga las provocaciones deliberadas y la denigración maliciosa contra China, y cree las condiciones necesarias para que las relaciones bilaterales vuelvan a la normalidad.

China y Venezuela son socios estratégicos integrales y países amigos, y se apoyan firme y recíprocamente en los temas de interés núcleo. Últimamente, el Excmo. Sr. Canciller Jorge Arreaza condenó la entrada forzada de la Parte estadounidense en el Consulado General de China en Houston y aseveró que la escalada política, ideológica, diplomática, económica y mediática del gobierno de EE.UU. contra China constituye una agresión sin fundamentos contra un país soberano. La Parte china aprecia altamente la solidaridad del Gobierno venezolano por su posición justa, y está dispuesta a rechazar cualquier acto unilateral o hegemónico junto con Venezuela y la comunidad internacional con el objetivo de salvaguardar el panorama de la paz y el desarrollo del mundo.

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