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China da prioridad al desarrollo agrícola


El campesino Zheng Chanzi, de la provincia norteña china de Hebei, tiene este verano una buena razón para alegrarse, tras la decisión del gobierno de suavizar la presión económica que sufren los habitantes del campo, reduciendo los impuestos y aumentando el precio de venta del cereal en un 60 por ciento, hasta 1.5 yuan por kilogramo (8.10 yuanes equivalen a un dólar USA).

"Esto significa que sólo con la cosecha estival ganaremos varios cientos de yuanes más", explica Zheng, que cuenta con una parcela de 0.43 hectáreas de tierras. Para los campesinos, cuyo ingreso neto medio son de 2,900 yuanes al año, un incremento semejante no resulta baladí.

Los Zheng viven en Xijing, aldea situada en la meseta del Norte de China, uno de los "graneros" tradicionales del país. La mayoría de las familias de la zona realiza dos cosechas al año, de trigo en verano y de maiz en otoño.

A pesar de que el gobierno chino se ha impuesto como metas prioritarias la promoción de la industrialización y la urbanización del país, no por ello ha dejado de considerar la agricultura un pilar "fundamental".

No en vano hay que recordar que, de los 1,300 millones de habitantes con que cuenta el país, el 70 por ciento reside en zonas rurales. Y muchos de ellos todavía viven en condiciones de pobreza.

"China dará prioridad al desarrollo sostenible de la agricultura y de las zonas rurales, ya que se trata de la garantía básica para lograr un desarrollo social y económico sostenible", afirmó el premier chino Wen Jiabao.

FOMENTAR LA INICIATIVA DEL CAMPESINADO

La reforma agrícola encabezó en los años 70 la reforma económica de China. El sistema de responsabilidad por contrato, que combina los ingresos con la producción familiar, despierta en gran medida el entusiasmo y promueve el desarrollo de la economía rural.

La segunda generación de la dirección colectiva de China, con Deng Xiaoping como núcleo, se comprometió a no cambiar el sistema durante 15 años. La tercera generación de dirigentes tambien prometió la estabilidad de la política durante otros 30 años, a partir de 1997.

Estas medidas impulsaron la producción agrícola, lo que permitió que el país registrara este verano una producción de 106. 27 millones de toneladas de cereales, un 5.1 por ciento más que el año anterior, según datos del Buró Nacional de Estadísticas. El rendimiento de la cosecha de arroz tempranero tambien aumentó.

En 2004 la producción cerealera de China alcanzó los 469.5 millones de toneladas, lo que supone un aumento anual del 9.6 por ciento, el mayor incremento jamás registrado. Y el 2005 también se prevé que sea un buen año.

Para aliviar en mayor medida la carga económica sufrida por el campesinado chino, el gobierno ha realizado una eficiente reforma impositiva.

China comenzó a aplicar los impuestos agrícolas en 1958, y es hasta la fecha uno de los pocos países del mundo que cuentan con este tipo de gravamen. El fisco chino recaudaba antes del inicio de la reforma en este concepto unos 50,000 millones de yuanes, es decir, el 3 por ciento de los impuestos anuales del país.

Con el fin de estandarizar los impuestos pagados y eliminar diversas tarifas administrativas y arbitrarias, en el año 2000 China inició su primera reforma impositiva experimental en las zonas rurales de la provincia oriental china de Anhui.

Actualmente, cerca del 90 por ciento de las provincias y regiones autónomas han abolido el impuesto agrícola, por lo que los ingresos recaudados con este impuesto se reducirá a 1,500 millones de yuanes, o sea, un 93 por ciento menos que el año pasado.

Se espera que el próximo año, tres años antes de lo inicialmente programado, los 900 millones de campesinos estarán exentos del pago de impuestos agrícolas.

Según afirman los expertos, la abolición del impuesto agrícola no sólo no afectará a la estabilidad fiscal del país, sino que además ayudará en gran medida al desarrollo del sector.

Para promover la iniciativa de la población rural y garantizar la producción y el suministro de cereal, el gobierno chino también ha decidido incrementar los subsidios directos, un 10 por ciento este año, a los agricultores de los 800 principales distritos productores de cereal.

De acuerdo con Zhu Zhigang, viceministro de Hacienda, los subsidios se darán dependiendo de la superficie sembrada y su rendimiento, y se podrán destinar al desarrollo agrícola, la innovación tecnológica, la educación, la cultura, la salud pública o todos aquellos campos que permitan promover la economía rural y elevar la calidad de la vida del campesinado.

En el 2004, se otorgaron 11,600 millones de yuanes en subsidios directos a 600 millones de campesinos de 29 provincias del país.

MEJOR PROTECCIÓN DE LAS TIERRAS DE LABRANZA

Sin embargo, aunque los campesinos empiezan a mostrar mayor interés por el cultivo de la tierra, cada vez son más aquéllos que se ven expulsados de sus terrenos por la construcción de autopistas y empresas, como resultado de la aceleración del proceso de industrialización y urbanización que vive el país.

Según las estadísticas, más de 20 millones de campesinos han " perdido" sus tierras en los últimos 13 años debido a la requisición de tierra. Del año 1996 al 2004, la tierra cultivada de China se redujo de 130 millones de hectáreas a 122 millones, acortando la superficie per cápita a sólo 0.094 hectáreas.

Al mismo tiempo, la población de China ha aumentado en 10 millones habitantes anuales por término medio. China tiene que alimentar a sus habitantes, que representan el 22 por ciento de la población mundial, con sólo el 7 por ciento del total de las tierras cultivadas del mundo.

"La tierra es un recurso vital de los campesinos. Es su única forma de subsistencia", señaló el ministro de Agrucultura, Du Qinglin.

La delicada situación obliga al gobierno chino a adoptar medidas rigurosas. En abril de 2004, el Consejo de Estado ( ejecutivo) suspendió la aprobación del uso no agrícola de tierras de cultivo durante seis meses y comenzó a rectificar el mercado nacional del suelo. Grupos especiales organizados por siete departamentos subordinados al Consejo de Estado fueron enviados a diversas regiones del país para analizar los resultados de la rectificación. Todas las prácticas de uso abusivo de la tierra serán severamente castigadas, advirtió el gobierno.

El Consejo de Estado ha emitido tres circulares instando a realizar mayores esfurzos para la protección de las tierras cultivadas. "Resolveremos de manera apropiada este problema y nos comprometemos a no reducir la superficie de tierras de labranza indispensables o modificar su fin", dijo Du.

Hasta el momento, las medidas tomadas han resultado efectivas en la protección de las tierras cultivadas, aunque todavía queda un largo camino por recorrer para evitar que siga cayendo la superficie de campos de cultivo y que el país cuente con un suministro de cereales suficiente.

DESARROLLO EQUILIBRADO

A pesar de las mejoras que en líneas generales han experimentado los campesinos en las últimas décadas, la enorme brecha existente entre los ingresos de los habitantes rurales y los de los urbanos en los últimos años constituye un grave desafío para el desarrollo económico y social de China y una de las causas básicas de la falta de armonía social.

Las estadísticas muestran que el ingreso anual disponible por término medio de los habitantes urbanos en 2004 fue 3.11 veces superior al de los rurales. El ingreso promedio anual de los habitantes urbanos superó los 1,000 dólares, en contraste con los 355 de los campesinos.

Además, en China aún hay 90 millones de habitantes, cerca del 10 por ciento de la población rural, cuyo ingreso neto anual per cápita es de 105 dólares o menos, la línea de pobreza establecida por el gobierno chino.

El escaso poder adquisitivo de los campesinos se ha convertido en una traba para la economía del país, que aún no se ha librado completamente de la deflación permanente.

"El desarrollo coordinado y equilibrado de las zonas urbanas y rurales es de vital importancia para lograr la meta del país de construir una sociedad económica y socialmente acomodada", indicó el profesor Gong Weibin, experto en agricultura de la Escuela Nacional de Administración de China.

El gobierno central ha respondido a esta cuestión, dando prioridad a las mejoras educativas entre la población campesina, ya que se considera que la falta de educación y formación es una de las principales razones de la pobreza que sufren.

Hasta hace algunos años, el gobierno intentaba mitigar la pobreza de las zonas más desfavorecidas del país mediante ayudas económicas. Sin embargo, la práctica ha demostrado que esta práctica por sí misma no es completamente efectiva, explicó Gong Weibin. "Los campesinos podrán encontrar el medio para salir adelante si reciben la preparación para ganarse la vida por sí mismos", señaló.

Según afirmó el viceprimer ministro chino, Hui Liangyu, China concederá ayudas tecnológicas y de personal en pro del desarrollo agrícola.

Por otro lado, el gobierno también anima a la población rural a trasladarse a la ciudad para acabar con el alto desempleo existente en las zonas rurales.

Mientras tanto, el gobierno se ha mostrado decidido a elaborar leyes y políticas para que los campesinos puedan contar con un sistema de seguridad social, en lugar de depender exclusivamente de sus cosechas.

Actualmente 52 millones de campesinos chinos gozan de un sistema de pensiones. Hasta finales de 2004 más de 80 millones de campesinos han participado en el sistema de servicios médicos cooperativos, y 12.57 millones recibieron subsidios para garantizar su subsistencia.

Según opinan los espertos, si el gobierno quiere construir una sociedad armoniosa debe incluir a sus 900 millones de campesinos en el sistema de seguros sociales, lo que constituye una condición previa para la estabilidad social y puede ayudar a promover la transformación de China de un país agrícola en uno industrializado.



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